Nuestro profesor de Literatura, Juan Antonio, nos propuso leernos un magnífico libro de la literatura española del siglo XIX. El libro que nos mandó fue Misericordia, una obra creación del ilustre escritor realista Benito Pérez Galdós. Dicho libro recrea la ciudad de Madrid con gran detallismo, pues a través de la historia de Benina nos menciona muchas calles y lugares del barrio de Lavapies y la Latina, y lo hace de tal manera que da la sensación de estar en ellos. También se mencionan algunos sitios en barrios más ricos, como el de Salamanca, que concentraba a la alta burguesía madrileña.
Una vez leído el libro, el profe nos propuso una gran idea para sumergirnos en la novela. Esta idea consistía en hacer una ruta literaria del libro, en la cual nos mostraría las calles y lugares más relevantes e importantes en la historia. Todos estábamos expectantes ante la excursión, y esta expectación se acrecentó cuando nuestros compañeros de las otras clases marcharon a ella y volvieron más que satisfechos. Dicho esto no me queda más que comenzar con el relato de la emocionante excursión. El pasado lunes (23/01/12) nos pusimos en marcha tras una hora de espera dando clase de Inglés, que, aunque suele ser una de mis favoritas, se me hizo larga, pues solo tenia ganas de marchare a ver Madrid. Cogimos la linea 2 en la parada de Avda. de Gudalajara, y en Sevilla nos bajamos, desde allí, comenzamos a andar hacia lavapies, pero antes de eso nos paramos en la Iglesia de San Sebastian, lugar en el comienza la novela. Esta Iglesia se caracteriza por tener tres puertas, por una de ellas solía pasar la alta burguesía que venia de la zona alta de Madrid, mientras que por otra entraba el pueblo llano. Benina solía pedir en estas iglesia, y es aquí donde conoció a su amigo ciego Almudena. Tras esta explicación, nos dispusimos a seguir caminando desde la puert que daba al barroio pobre, que era la más exuberante. Llegamos al cruce con la calle de la Cabeza, lugar de residencia de Doña Obdulia una vez que se independizó de su madre, Doña Paca(la señora de Benina), y se fue a vivir allí con su marido, que tras un breve enamoramiento juvenil muy al estilo de los románticos, pasó a ser un juergiasta que tenía abandonado a Obdulia, la que también tenía que servirse de Benina para sobrevivir. Pues seguimos bajando esa calle, hasta llegar a la tercera parada, la Calle del Olmo, esta casa se había convertido en el hogar de la familia Zapata (La de Doña Paca) y Benina una vez que esta familia había desperdiciado todo el dinero de la herencia del padre. Y seguimos bajando esta calle hasta la calle de San Carlos, en la que vivía el otro hijo de Doña Paca, que una vez casado, se había rehabilitado de una juventud de fiestas y alcohol, esta recuperación se debió al dominio absoluto que su mujer ejercía sobre él, y el que más tarde ejerció sobre la familia entera. Tras esta parada dejamos esa calle, y subimos otra vez, a la plaza de Tirso de Molina, que en la época del libro era conocida como plaza del progreso. En la novela, esta plaza era lugar de encuentro para Benina y Almudena, y en ella pasaban el rato comentando sus vidas. Dejando la plaza nos dirigimos a la calle del Duque de Alba, en la cual pedía Almudena, y en la que se encontraba una casa muy ruinosa, pero que en sus tiempos fue una mansión. En la calle Milan, nuestra siguiente parada, Benina solía pedir limosna una vez que estaba en la más pura miseria, y lo hacía haciéndose pasar por ciega. Llegamos a la calle de la Ruda, un lugar de Lavapies en el que ahora se suele localizar el rastro en Domingo, pero que por aquel entonces era un gran mercado al aire libre, aquí Benina pedía mucho fiado, por el cual se endeudaron. Ya en el barrio de la Latina pasamos por las calles de Mediodía Grande y Mediodía Chica, en las cuales residía mucha gente en pensiones, como Frasquito Ponte, familiar de Doña Paca. Llegando ya casi al final de nuestro recorrido nos encontramos con una majestuosa iglesia de San Andrés, la de en la que Don Romualdo el de verdad solía dar misa. En una calle paralela, la de San Justo, Benina fue detenida por pedir. También pasamos enfrente del restaurante Botín, en el cual se sol´´ia vender comida preparada, y donde Doña Paca gastó su dinero una vez recuperda. Por último legamos ya a la Calle Imperial, una Calle muy deforme, y que estaba en curva, en la cual acabaron viviendo en la más pura miseria los Zapata
¿Ruta literaria por los VARRIOS(¿¡con v!?)pobres de Madrid? Ya estas cambiando este título y poniendo las fotos, porque eso no es lo que hicimos...
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