domingo, 19 de febrero de 2012

Casi

Hace dos veranos me encontré una gata en mi pueblo, no era más que una pequeña cría, y parecía hambrienta. Cuando la vi por primer vez era de noche, yo volvía andando con mi familia de un bar de copas, cuando de repente una de mis tías soltó un alarido. La hermana de mi madre que gritó es la más supersticiosa de todas, y por eso, al ver lo que parecía un gato negro brincó del susto. Mi hermano y yo, que somos tan supersticiosos como religiosos, no dudamos en buscar al pobre causante del alboroto, el cual también se había asustado y se había ocultado bajo un coche. Este no era mas que un gatito pequeño, y con la escasa luz que llegaba bajo el coche pudimos advertir que ni siquiera se trataba de un gato negro, si no de un gatito de ojos color miel que tenía en el abdomen, parte de las patas y la barbilla el pelo de un color blanco nevado.

 El resto de la familia volvió a casa, mientras que mi hermano y yo nos quedamos observando al animal, pues nos daba pena que estuviese solo, entonces se nos ocurrió que podíamos llevárnoslo a pasar la noche a casa. Para sacarlo de debajo del coche planeamos ofrecerle algo de comida canina (pues hasta el momento yo solo tenía un perro, Pancho), y como debía estar muriendo de hambre se dejó engatusar. Salió de debajo del automóvil y caminó hacia nosotros,y como yo no sabia si tenia la rabia, la sarna , o cualquier tipo de enfermedad, convencí a mi hermano para que le cogiese en brazos (le mentí diciendo que si lo hacía seria valiente) para llevarle hasta el corral de mi casa, pues no conseguimos convencer a mi madre para que le dejase pasar la noche con nosotros. Como fue de esperar, tras esa noche fue inevitable que me encariñase de él, y tras numerosos intentos de convencer a mi padre para quedármelo conseguí mi propósito, aunque la actuación de mi hermano, quien proponía abandonar al pobre animal a su suerte, no fue de gran ayuda.

 Una vez ya en Madrid, le llevamos al veterinario para registrarle, y este nos reveló que no se trataba de un gato, sino de una gata. Nosotros solo sospechábamos esto, pues habíamos observado su forma de evacuar líquidos, y era similar a el de una perrita, por lo que provisionalmente le habíamos llamado Misa, en honor al personaje de Death Note. Una vez que habíamos descubierto definitivamente su sexo decidí cambiarle el nomre y dejarle Casi, de Casiopea o porque es casi negra  Al principio era un poco arisca, principalmente porque no tenía mucha confianza en nosotros ya que mi hermano se divertía mojandola, bañándola y haciéndole perrerías, pero con el paso del tiempo se a vuelo algo más cariñosa con migo, y ahora hasta se sube a dormir a mi cama en ocasiones. El único inconveniente de mi gata es que hay que recoger el arenero, y esto se suelo convertir en motivo de disputa entre mi padre y yo, pues no se porque pero me gusta retrasar la limpieza mucho.

 Os dejo unas foto para que apreciéis lo bonita que es:

1 comentario:

  1. Casii!!!!!!!! Que mona que es la bichita! :D Además ya no me odia tanto :P Jajajajaja

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